Una introducción simple al mundo de los adaptógenos, cómo actúan en el cuerpo y por qué muchas personas los incorporan para equilibrar su sistema.
Primero sería interesante mencionar que no todos los hongos ni todas las hierbas funcionan como adaptógenos (que viene de la palabra adaptación, su raíz etimológica viene del latín adaptare - “ajustar” o “acomodar”), sino que, para ser considerado como tal estos organismos deben:
- No ser tóxicos en dosis sugeridas y estandarizadas como normales.
- Apoyar la capacidad de todo el cuerpo para afrontar el estrés.
- Ayudar al cuerpo a volver a un estado estable.
Cuando hablamos de la capacidad del cuerpo para afrontar el estrés, no hacemos referencia únicamente a lo mental. Nuestro cuerpo también responde al estrés físico, emocional, ambiental, hormonal e incluso al impacto de lo que consumimos todos los días. Ej, podés estresar a tu sistema digestivo dándote un atracón.
Cuando atravesamos períodos de exigencia, el organismo activa distintos sistemas para adaptarse y mantener equilibrio. Uno de los más importantes es el eje hipotalámico-hipofisario-suprarrenal (HPA), un sistema que regula la respuesta al estrés y participa en funciones vinculadas con la energía, el metabolismo, el sistema inmune, la digestión, el estado de ánimo y el equilibrio hormonal.
Me vuelvo un poco unas oraciones para atrás y me río despacito, como para mí. “Cuando atravesamos períodos de exigencia” como si actualmente el período no fuera -lamentablemente- una constanste, por la variedad de estímulos y los índices altísimos de autoexigencia, exigencia a nuestro entorno, comparación y odio infundado.
Los adaptógenos son estudiados justamente por su interacción con este sistema. Con nuestro sistema estresado. Se cree hace miles de años, muchos relacionados a principios ayurvédicos y ahora también estudiados por la ciencia, que ayudan al cuerpo a responder de manera más equilibrada y eficiente frente a situaciones de demanda física o mental.
Podriamos decir, entonces, que los adaptógenos ayudan al organismo a regularse de diversas maneras, como mejorando el estado de ánimo, equilibrando las hormonas, combatiendo la fatiga y fortaleciendo el sistema inmunitario.
Melena de león en una terraza de Almagro.
Adaptógenos y homeostasis
Una de las ideas más interesantes detrás de los adaptógenos es la homeostasis: la capacidad del cuerpo de mantenerse en equilibrio incluso frente a contextos cambiantes. El estrés sostenido puede impactar en múltiples áreas, como venimos hablando, desde la energía y el descanso hasta la concentración, el sistema inmune o el estado de ánimo.
Los estudios actuales sugieren que ciertos adaptógenos podrían ayudar a acompañar esa regulación natural del organismo, colaborando en procesos relacionados con: fatiga física y mental, claridad mental, regulación hormonal, manejo del estrés y recuperación del bienestar general.
Aun así, los expertos coinciden en algo importante: los adaptógenos funcionan mejor como parte de un enfoque integral de bienestar, acompañado de descanso, alimentación y hábitos saludables.
¿Se sienten de inmediato?
En general, no. Los adaptógenos suelen trabajar de manera progresiva y acumulativa. Su función no es sobreestimular el sistema nervioso, sino ayudar al cuerpo a regular estos distintos procesos relacionados con el estrés y el equilibrio de los que venimos hablando.
Y esos procesos normalmente no cambian de un día para el otro.
Por eso se describe mas como una una sensación gradual.
La mayoría de las personas que los incorporan de forma constante empiezan a notar cambios con el paso de los días o semanas.
Cómo empezar
No hace falta cambiar toda tu rutina. Muchas personas empiezan simplemente incorporando una cápsula al día y observando cómo se sienten durante algunas semanas.
Lo interesante suele estar en la constancia más que en la intensidad, y en que más o menos respetes el horario de toma.
Melena de león, Tremella y Cordyceps M. encapsulados, listos para consumir.
